Los subgéneros del psytrance explicados
Full-on, progressive, dark, forest, twilight y psybient: cómo suenan los principales estilos de psytrance, de dónde vienen y cuándo los oyes en un festival.
Bombo, bajo, bajo, bajo: cómo funciona el patrón rodante clásico, de qué sonido partir y cómo encajar bombo y bajo para que los graves queden limpios y con pegada.
En el psytrance, la línea de bajo es la mitad del groove. Bombo y bajo forman juntos el motor rodante que mantiene una pista en movimiento durante horas. Que un tema suene plano o te atrape depende en gran parte de estos dos elementos. Así montas una línea de bajo que funciona.
El bajo clásico del psytrance suena en las semicorcheas entre los bombos. El bombo cae en cada tiempo y el bajo rellena las tres semicorcheas siguientes: bombo, bajo, bajo, bajo. A este patrón se le llama rolling bass y es la base del full-on y de buena parte del progressive. Una variante habitual quita una de las tres notas, lo que da una sensación de galope.
Lo importante es que bombo y bajo nunca suenan a la vez. Eso es lo que deja los graves limpios y con pegada al mismo tiempo, y por eso importan tanto la cola del bombo y la duración de las notas del bajo.
La mayoría de los bajos de psytrance empiezan simples: un oscilador de sierra o cuadrada pasando por un filtro paso bajo. El carácter lo da una envolvente sobre el corte del filtro, con ataque rápido y decay corto. Así cada nota tiene un mordisco corto, tipo pluck, y se vuelve a cerrar. Mantén corta también la envolvente de volumen, para que cada nota termine antes del siguiente bombo.
Un poco de modulación mantiene viva la línea. Deja que un LFO o una automatización muevan el corte o la cantidad de envolvente a lo largo de varios compases, o varía un poco la velocity de las tres notas. Bastan cambios pequeños, porque el patrón se repite mucho tiempo y cualquier variación se nota.
Muchos productores dividen el bajo en dos capas. Una onda senoidal lleva el sub, más o menos todo lo que está por debajo de 100 Hz. Una segunda capa con la sierra o la cuadrada filtrada aporta el mordisco en los medios graves. Cada capa tiene su tarea: el sub da peso y la capa superior da el clic y el movimiento que oyes incluso en altavoces pequeños.
Deja en mono todo lo que esté por debajo de unos 120 Hz. Los efectos estéreo, un chorus ancho o la reverb van como mucho en la capa superior, y aun así con moderación. La reverb en el sub ensucia los graves.
Afina el bombo en la tonalidad del tema y elige la del bajo de forma que la fundamental quede grave pero clara en un equipo grande. Luego encájalos en el tiempo: acorta la cola del bombo o el ataque del bajo hasta que no se solapen. Muchos productores además bajan el bajo con sidechain o una herramienta de volumen justo donde entra el bombo. No para que se oiga un bombeo, sino para que no se emborronen entre sí.
La saturación o una distorsión ligera en la capa superior genera armónicos, y así el bajo se oye también en auriculares y en los altavoces del portátil. La compresión suele ser suave aquí, porque las envolventes cortas ya mantienen el nivel estable.
Compara tu tema, al mismo volumen, con algunos lanzamientos que te gusten del mismo estilo. Escúchalo en un buen equipo, con auriculares y en un altavoz pequeño. Si el bajo desaparece en el altavoz pequeño, la capa superior necesita más presencia. Si retumba en el equipo grande, el sub está demasiado alto o es demasiado largo.
Después escucha el tema entero de principio a fin. Una línea de bajo que suena genial durante ocho compases puede cansar al cabo de seis minutos. Pequeños cambios en el filtro, el patrón o la duración de las notas en los momentos justos mantienen la energía arriba sin romper el flujo.