Por qué los festivales de psytrance valen la pena para productores
Lo que un productor se lleva de un festival de psytrance: reacciones del público, muchos estilos, contactos útiles, lecciones de artistas consolidados y talleres prácticos.
Modulación, capas, efectos envolventes y fuentes de sonido poco habituales: formas prácticas de crear texturas que no paran de moverse y cómo arreglarlas.
El lado psicodélico del psytrance vive en sus texturas: sonidos que giran, brillan, se transforman y nunca se quedan del todo igual. No necesitas equipo especial para eso. Un buen synth, unos cuantos efectos y la costumbre de mantener las cosas en movimiento te llevan casi hasta el final. Aquí tienes por dónde empezar.
Cualquier synth moderno sirve. Serum, Massive y Sylenth1 son opciones populares, y las wavetables de Serum resultan especialmente útiles porque puedes recorrerlas para crear sonidos que cambian sin parar.
La clave es la modulación. Asigna un LFO al cutoff del filtro, a la posición de la wavetable o al tono, y un patch estático empieza a respirar. Un LFO senoidal lento en el filtro da un barrido suave; uno más rápido o sincronizado al tempo da un pulso rítmico. Las envolventes y los step sequencers funcionan igual y pueden controlar varios parámetros a la vez.
Un filtro paso bajo resonante es otra herramienta clásica. Sube la resonancia, barre el cutoff y obtendrás ese sonido chirriante y aullante que se oye en incontables leads y build-ups de psytrance. Una distorsión o saturación ligera, por ejemplo una emulación de válvulas o de cinta, da carácter a los patches que suenan demasiado limpios.
La síntesis granular va un paso más allá. Carga un sample en un synth granular y juega con el tamaño de los granos, la densidad y la velocidad de reproducción. Grabaciones cortas se convierten en nubes, drones y fondos en evolución que no se parecen en nada al original.
Las texturas ricas suelen ser varios sonidos apilados. Empieza con una base, como un pad, un arpegio o un ambiente, y añade capas que la apoyen: grabaciones de campo, vocal chops, un sonido de campana u otro synth con un carácter distinto. Cada capa debe aportar algo sin agobiar a las demás.
Dale a cada capa su propio espacio. Usa el EQ para que no se peleen por las mismas frecuencias: un pequeño recorte en los graves de una textura aguda mantiene limpio el bajo. Panea algunas capas un poco a la izquierda y otras un poco a la derecha para una imagen más amplia. Automatiza el filtro o los envíos de efectos de capas sueltas para que el conjunto siga evolucionando con el tiempo.
La reverb convierte un sonido seco en un espacio. Las reverbs de placa y las algorítmicas tienen cada una su carácter; ajusta el tamaño, la caída y el pre-delay para que la cola encaje con el tempo y no ahogue la mezcla. Las colas largas van bien en pads y breakdowns.
Chorus, flanger y phaser son los efectos giratorios clásicos. Un phaser sutil en un lead añade movimiento, el chorus abre los pads y el trémolo hace que los sonidos sostenidos palpiten. Mantén la profundidad moderada para que el sonido original se siga oyendo.
El delay sincronizado al tempo crea ecos rítmicos. Los delays cortos dan groove a la percusión, un ping-pong lanza los ecos de izquierda a derecha, y los delays largos con mucho feedback sobre elementos melódicos producen estelas en cascada. Automatiza el feedback en los build-ups.
La compresión sidechain desde el kick hace que pads y synths se aparten de su camino, así el low end queda despejado mientras las texturas siguen llenas. No hay reglas fijas para el orden de los efectos, así que prueba cadenas distintas y quédate con lo que te sorprenda.
Instrumentos poco comunes en la música electrónica, como el sitar, el didgeridoo o el salterio de arco, aportan un toque orgánico. Si puedes grabarlos, usa buenos micrófonos y prueba distintas posiciones. Si no, hay librerías de samples que los ofrecen con muchas articulaciones.
También puedes usarlos como materia prima: mete una frase corta en un synth granular, trocéala, dale la vuelta o estírala. Superponer un sitar punteado con un pad electrónico, o añadir djembé o tabla para dar detalle polirrítmico, une lo orgánico y lo digital. Automatizar un filtro en una flauta sampleada o un LFO en un patch de cuerdas también mantiene vivos estos sonidos.
Las texturas rinden más cuando el arreglo les deja espacio. En la intro, mete poco a poco los elementos ambientales y filtrados y ve abriendo los filtros. En el build-up, añade capas, sube los cutoff y empuja el feedback de la reverb o del delay mientras el kick mantiene anclado el track.
Antes del drop ayuda el contraste: quita el kick o el bajo, o filtra todo durante un momento, para que el drop pegue más fuerte. En la parte principal, varía los patrones y deja que pequeños cambios de parámetros mantengan fresco el loop. El breakdown es donde las texturas pueden ser protagonistas, con atmósferas, samples vocales y pads suaves antes de que la energía vuelva a subir.
Guarda los sonidos que te gusten, revisa tu arreglo en varias pasadas y comprueba que cada sección lleva de forma natural a la siguiente.