Cómo el tempo da forma a un tema de psytrance
Qué cambia el BPM en el bajo, la batería, las melodías, los efectos y el arreglo, cómo afecta el tempo a la pista y dónde suelen situarse el progressive, el full-on y los estilos oscuros.
Del kick y el bajo al limitador final: cómo equilibrar, ecualizar, superponer capas y automatizar una mezcla de psytrance para que suene limpia y contundente en un gran equipo.
Una mezcla de psytrance se juega en los graves. El kick y el bajo sostienen el track, y todo lo demás tiene que encajar a su alrededor sin enturbiar el groove. Estas son las técnicas que más importan, desde el primer balance hasta el master final.
La mayor parte del psytrance está entre 135 y 150 BPM, con un kick en cada tiempo y un bajo rodante en las semicorcheas intermedias. Toma el kick como referencia: ajusta primero su nivel, luego mete el bajo y después el resto del track, empezando bajo y subiendo cada elemento hasta que encaje.
El kick necesita un golpe profundo y contundente. Un poco de saturación le da calidez y presencia. El bajo suele construirse con una senoidal para el sub y una sierra para el mordisco. El kick y el bajo deben encajar en el tiempo en vez de solaparse, y la compresión sidechain o un ducking de volumen en el bajo donde entra el kick evitan que se emborronen.
Usa filtros paso alto en synths, percusión y efectos para que la parte baja del espectro sea solo del kick y del bajo, y mantén los graves en mono.
Cada elemento necesita su propio lugar en el espectro. Recorta más de lo que realzas: quitar una zona conflictiva en un sonido suele funcionar mejor que empujar otro. Si un lead y un pad se pelean en los medios, decide cuál manda y hazle hueco en el otro. Un analizador de espectro te ayuda a ver dónde se solapan los sonidos, pero deciden tus oídos.
Comprime las pistas individuales para mantener su nivel estable, sin aplastarlas. En la batería, la compresión en paralelo es un buen truco: mezcla una copia muy comprimida con la original para ganar pegada sin perder los transitorios. Los synths y la percusión suelen necesitar solo una compresión suave para empastar.
La reverb y el delay dan profundidad a la mezcla. Una placa corta en las palmas añade una cola brillante, y una reverb más larga en los pads construye un fondo. El pre-delay mantiene claro el ataque de un sonido antes de que entre la reverb. Los delays sincopados y efectos de modulación como el flanger y el phaser aportan el movimiento típico del género. Pasarte con cualquiera de ellos emborrona la mezcla, así que usa envíos y controla la señal húmeda.
El psytrance suele apilar muchos sonidos: dos hi-hats con colas distintas, leads afilados sobre pads suaves, arpegios, vocal chops, grabaciones de campo. Las capas funcionan cuando cada una tiene una función clara. Si dos sonidos hacen lo mismo en el mismo rango de frecuencias, uno sobra.
Reparte la percusión y las capas melódicas por el campo estéreo para hacer sitio, mientras el kick, el bajo y el lead principal se quedan en el centro. Ensanchar el estéreo de synths y pads puede ayudar, pero en exceso causa problemas de fase y le quita pegada.
Cuando superpongas capas, comprueba la fase. Dos sonidos parecidos pueden anularse en ciertas frecuencias y sonar de repente delgados. Desplazar uno ligeramente en el tiempo o invertir su polaridad suele arreglarlo.
Un track que suena bien durante ocho compases puede resultar estático en siete minutos. Automatiza barridos de filtro, envíos de efectos y volúmenes para que la mezcla evolucione: abre un filtro durante un build-up, reduce la reverb en el drop, adelanta una capa de percusión en una sección. La tensión y la liberación son lo que mantiene a la pista contigo.
El mastering es el último paso antes del lanzamiento. Revisa el equilibrio de frecuencias general: la zona por debajo de unos 200 Hz debe ser potente pero controlada. Haz solo pequeños ajustes de EQ. Un compresor de bus con un ratio moderado, de unos 2:1 o 3:1, y un ataque lento puede cohesionar la mezcla. La compresión multibanda te permite controlar los graves sin tocar medios y agudos.
Un limitador al final lleva el track a un volumen competitivo. Mantén la reducción de ganancia moderada, más o menos de 1 a 3 dB en los picos, para que el track conserve su pegada.
Durante la mezcla y el mastering, compara tu track al mismo volumen con lanzamientos bien producidos del mismo estilo. Escucha en monitores de estudio, en auriculares y en un altavoz pequeño, y también a volumen bajo. Una sala sin tratar o unos monitores demasiado pegados a la pared pueden engañarte, otra razón para comprobar en varios sistemas. Haz pausas: después de un descanso oyes problemas que se habían vuelto invisibles.