Qué hace funcionar a los mejores temas de psytrance
Groove, percusión, melodía, diseño sonoro y arreglo: los ingredientes que comparten los temas de psytrance más fuertes y cómo analizar tus favoritos.
Osciladores desafinados, envolventes lentas, capas, modulación lenta y la reverb adecuada: cómo construir pads que den profundidad a tus temas de psytrance sin estorbar.
Los pads son el fondo de un tema de psytrance: texturas largas que evolucionan y marcan el ambiente detrás del bombo, el bajo y los leads. Rara vez son protagonistas, pero un buen pad le da espacio a un breakdown y hace que todo el tema suene más profundo. Así se construye uno.
Sirve cualquier sinte con un buen filtro; Serum y Massive son opciones habituales. Empieza con dos o más osciladores con ondas de sierra o cuadradas y desafínalos un poco entre sí. Esa pequeña diferencia de afinación crea un efecto de chorus natural y hace que el sonido sea más ancho y más grueso. Un poco de ruido o un sample de un instrumento real mezclado a bajo nivel aporta calidez y textura.
Después moldea el timbre con un filtro paso bajo. Baja el corte hasta que desaparezcan los agudos ásperos y añade un poco de resonancia justo por encima del corte si quieres algo de brillo. Un pad debe quedarse detrás de los demás elementos, no competir con ellos.
La envolvente de amplitud decide cómo respira el pad. Usa un ataque lento para que cada acorde entre poco a poco en lugar de empezar con un golpe, un sustain alto para que se mantenga y un release largo para que los acordes se fundan entre sí. Ajusta el release al tempo y a los cambios de acorde: si es demasiado largo, todo se emborrona; si es demasiado corto, el pad suena cortado. Tiempos de release distintos en capas distintas pueden dar un bonito efecto en cascada.
En cuanto a la armonía, los acordes sostenidos funcionan bien, sobre todo los suspendidos o los extendidos, que tienen una sensación flotante y sin resolver. Doblar algunas notas al unísono hace que el acorde suene más lleno.
Combina capas de carácter distinto: un pad base cálido y más oscuro en el centro y una capa más brillante y aireada por encima, paneada un poco a izquierda y derecha. Usa la EQ para que las capas no se peleen: pon un paso alto en las que no necesitan graves y mantén el pad en conjunto fuera del rango del bombo y el bajo.
Un pad estático aburre enseguida, así que dale movimiento:
Mantén las velocidades lentas. El pad debe evolucionar a lo largo de compases, no temblar en cada tiempo.
La reverb es lo que convierte un acorde de sinte en una atmósfera. Una hall o una plate con un decay largo coloca el pad en un espacio grande; usa pre-delay para mantener claro el ataque de los acordes y ajusta la mezcla wet/dry hasta que el pad suene profundo sin tapar todo lo demás. Un delay sincronizado al tempo, por ejemplo un ping-pong suave, añade movimiento rítmico alrededor del pad.
Chorus, phaser y flanger ensanchan el sonido y le dan un brillo tornasolado; un phaser modulado lentamente crea un efecto de remolino. Un toque de saturación o una distorsión ligera hace aflorar armónicos y ayuda a cohesionar varias capas. Úsalo con moderación.
La automatización hace que el propio espacio cambie a lo largo del tema. Aumentar el tamaño de la reverb o su nivel durante un build-up hace que el pad crezca hacia la siguiente sección, y una reverb invertida antes de una entrada melódica atrae al oyente hacia ella.
Para un pad que suene a ti, ve más allá de los presets de sinte. Las grabaciones de campo, como hojas que crujen o agua a lo lejos, o los vocal chops se pueden poner en capas suaves bajo el pad principal. Pásalos por un sinte o un efecto granular, que divide el audio en pequeños granos que puedes estirar, reafinar e invertir, y se convertirán en texturas cambiantes que la síntesis normal no puede producir.
Un poco de ruido también ayuda: un ruido blanco filtrado o un leve crujido de vinilo añaden una aspereza que contrasta bien con un pad suave. Como con todo lo demás aquí, con poco basta. El pad funciona cuando solo lo notas al desaparecer.