Los mejores DAWs para productores de psytrance
Ableton Live, FL Studio, Logic Pro, Bitwig y Cubase comparados para psytrance: qué hace bien cada uno, dónde se queda corto y cómo elegir el tuyo.
Groove, percusión, melodía, diseño sonoro y arreglo: los ingredientes que comparten los temas de psytrance más fuertes y cómo analizar tus favoritos.
Pon los mejores temas de psytrance uno al lado del otro y verás que se repiten los mismos ingredientes: bombo y bajo bien encajados, percusión detallada, unas pocas ideas melódicas fuertes, un diseño sonoro limpio y un arreglo que controla la energía de principio a fin. Nada de eso es un secreto. La diferencia está en lo bien hecha que esté cada parte y en lo bien que encajen entre sí.
La mayor parte del psytrance se mueve entre 140 y 150 BPM, con el bombo en cada tiempo. El bajo suena en los huecos entre bombos, lo que le da al género su empuje rodante y a contratiempo. Suele ser una onda de sierra o cuadrada pasada por un filtro, hecha con síntesis sustractiva o FM, con el peso en el sub y un carácter corto y con pegada en cada nota.
En los buenos temas, bombo y bajo suenan como un solo instrumento. Ninguno se emborrona con el otro, los graves están limpios y el groove se mantiene firme incluso a mucho volumen. Si analizas un tema que te gusta, empieza por aquí: escucha lo corta que es la cola del bombo, cuánto duran las notas del bajo y cómo encajan los dos.
Por encima del bombo y el bajo, los hi-hats llevan el ritmo. Los cerrados mantienen el empuje, los abiertos a contratiempo dan aire. Los claps y las cajas acentúan el tiempo, a menudo con algo de reverb. Capas extra como congas, bongos o percusión electrónica añaden un toque orgánico o tribal.
Los mejores temas cambian estas capas constantemente. Un redoble, un nuevo patrón de hats o un elemento de percusión que desaparece mantienen interesante un loop largo sin tocar el groove principal.
Las melodías le dan emoción al psytrance y contrastan con el ritmo maquinal. Dominan las escalas menores, y el modo frigio, con su tenso semitono por encima de la tónica, es especialmente habitual. Los modos más luminosos o los momentos en mayor se usan para crear contraste.
Los temas fuertes se apoyan en motivos cortos que se repiten, más que en melodías largas. El motivo se queda, pero su sonido cambia: el cutoff del filtro, la resonancia, la reverb y el delay se automatizan a lo largo del tiempo, así que la misma frase sigue evolucionando. Los arpegios se entrelazan con la percusión, y la pregunta-respuesta entre dos líneas, o entre un lead y un fragmento de voz, añade sensación de diálogo. Los pads con acordes sostenidos detrás del lead dan profundidad.
Sintes de software populares como Serum, Massive o Sylenth1 son herramientas habituales, pero el sinte importa menos que lo que haces con él. El unison y el desafinado engordan los leads, los LFO sobre la afinación, el filtro o el volumen añaden movimiento, y un poco de distorsión o saturación les da carácter a bajos y leads. Demasiado embarra la mezcla.
Cuando superpones sonidos, dale a cada capa su propio rango de frecuencias con la ecualización: graves para el bajo, medios y agudos para leads y pads. La compresión sidechain hace que los sintes se aparten bajo el bombo. La reverb y el delay crean espacio, pero en los mejores temas están ajustados con cuidado para que la mezcla siga clara. Las colas largas van bien con pads y atmósferas, los delays cortos con los elementos rítmicos.
El buen psytrance se construye sobre tensión y liberación. Las capas entran poco a poco, empezando por la batería y añadiendo con el tiempo percusión, sintes y atmósferas. Los risers, los barridos de filtro, los platos invertidos y los build-ups de ruido crean expectación antes de un drop, y la vuelta del bajo tras un breakdown suele ser el momento más fuerte del tema.
La repetición con pequeñas variaciones es lo que produce el efecto hipnótico. Quien escucha se acomoda en un patrón, y cada cambio, por pequeño que sea, se convierte en un acontecimiento. El contraste también ayuda: pads suaves que crecen frente a sonidos afilados y agresivos, o un breakdown tranquilo antes de una sección a toda potencia. Los samples de voz o los fragmentos hablados pueden anclar un tema y darle un hilo conductor.
Elige unos cuantos temas que te encanten del estilo que produces y analízalos sección por sección. Apunta cuándo entran elementos nuevos, cuánto duran los breakdowns, cómo cambia el bajo y qué pasa justo antes de cada drop. Después compara tu propio tema al mismo volumen. Las diferencias que encuentres te dirán más que cualquier regla general.