Cómo encontrar tu propio estilo en el psytrance
Domina lo básico, toma ideas de los subgéneros, aporta tus propias influencias: pasos prácticos hacia un sonido de psytrance que se reconozca como tuyo.
Cómo mantener claro un tema de psytrance denso: elegir y superponer sonidos, puntos de partida para la EQ, efectos, compresión y un master final limpio.
El psytrance es música densa: un bajo rodante, un bombo seco, leads, efectos y percusión, todo a alta velocidad durante seis minutos o más. Una buena edición de sonido es lo que hace que esa densidad suene clara y no caótica. Estos son los pasos principales, desde elegir los sonidos hasta la exportación final.
Empieza por el núcleo: bombo y bajo. Elige un sonido de bajo seco y con pegada, por ejemplo de un sintetizador como Serum o Massive, y dale forma con los osciladores y el filtro. Si añades una capa de sub por debajo, mantenla simple y deja que apoye al bajo principal en lugar de competir con él.
Después añade leads, pads y arpegios en la tonalidad del tema. Sintes como Sylenth1 u Omnisphere son habituales para estas capas. Las muestras vocales o las grabaciones de campo pueden aportar atmósfera, a menudo con reverb y delay para mandarlas al fondo.
Superponer capas no consiste en apilar todo lo posible. Cada capa necesita un motivo para estar ahí. Cuando juntes dos leads para un sonido más lleno, comprueba que estén en fase; si no, se adelgazan entre sí. Un analizador de espectro te ayuda a ver dónde se solapan los sonidos, y la automatización de volumen y el paneo le dan a cada elemento su propio sitio.
La ecualización consiste sobre todo en quitar lo que estorba. Algunos puntos de partida:
Cambia a menudo entre el solo y la mezcla completa. Un sonido perfecto por sí solo puede no encajar en contexto, y demasiada EQ en cada canal hace que la mezcla suene estéril.
La reverb da profundidad y espacio. Las reverbs largas van bien con pads, elementos melódicos y voces; las cortas añaden un poco de sala sin enturbiar la mezcla. Una plate puede funcionar bien en voces y una hall en sintes amplios. Ajusta el pre-delay y el decay al tempo.
Un delay sincronizado al tempo aporta ritmo y movimiento, por ejemplo un delay de negra en un lead o un ping-pong para dar amplitud estéreo. Con más feedback obtienes ecos largos para las transiciones; con menos, un engorde sutil.
La distorsión y la saturación añaden armónicos y calidez, sobre todo en bajos y leads. El soft clipping es suave, y el fuzz aporta suciedad para las partes más agresivas. Chorus, phaser y flanger crean movimiento: el chorus ensancha, el phaser hace remolinos y un flanger puede dar un barrido potente antes de un drop.
La automatización le da vida a todo. Automatiza el corte del filtro, la cantidad de efecto o la mezcla de la reverb para crear tensión antes de un drop y liberarla después.
La compresión mantiene los elementos parejos y con pegada. En el bombo o el bajo puedes usar un ratio más alto, como 4:1 o 6:1. Un ataque medio deja pasar el transitorio para que se conserve la pegada. Ajusta el release para que el compresor se recupere al ritmo del groove; si es demasiado rápido, aparece un bombeo no deseado. Usa la ganancia de compensación para igualar niveles después.
La compresión multibanda te permite controlar los graves por separado sin tocar los leads y las voces. Un EQ dinámico funciona de forma parecida para frecuencias problemáticas concretas, como una resonancia en un sinte que solo aparece en ciertas notas.
La compresión sidechain o el ducking de volumen disparado por el bombo hace sitio a cada golpe de bombo en el bajo, los pads u otros elementos. En el psytrance el objetivo suele ser unos graves limpios, no un efecto de bombeo audible.
Antes de masterizar, tómate un descanso de unas horas o unos días y vuelve a escuchar con los oídos frescos. ¿Suena claro cada elemento? ¿Fluye el arreglo?
En el bus master bastan movimientos pequeños: un realce suave hacia los 60 Hz para bombo y bajo, un pequeño corte entre 300 y 500 Hz contra el embarre y un poco más entre 2 y 4 kHz para la presencia. Un compresor de bus con un ratio bajo, de 1,5:1 a 2:1, cohesiona la mezcla. Si ensanchas la imagen estéreo, hazlo solo en las frecuencias altas y deja los graves en el centro, para que la mezcla siga funcionando en mono.
Un limitador fija el volumen final. Pon el techo en torno a -0,1 dB y sube la entrada hasta que el tema suene lo bastante fuerte, sin aplastarlo. Compáralo al mismo volumen con temas de psytrance masterizados profesionalmente: pegada del bombo, brillo y equilibrio general.
Exporta en WAV o AIFF de 24 bits a la frecuencia de muestreo con la que mezclaste. Si el proyecto iba a 44,1 kHz, exporta a 44,1 kHz, porque convertir la frecuencia puede introducir artefactos.