Un flujo de trabajo más rápido para producir psytrance
Las herramientas que de verdad necesitas, cómo organizar archivos y plantillas, y por qué trabajar por fases te ayuda a terminar antes tus temas de psytrance.
Escribir el patrón, elegir el sonido, capas y efectos, y el arreglo: cómo hacer líneas de arpegio que mantengan en movimiento un tema de psytrance.
Un arpegio es un acorde tocado nota a nota en rápida sucesión. En el psytrance, las líneas de arpegio que se repiten son una de las herramientas principales para conseguir el efecto hipnótico por el que se conoce el género: no paran de moverse mientras el bombo y el bajo sostienen el groove, y pequeños cambios en ellas pueden sostener un tema durante minutos. Así puedes escribirlos, diseñarlos y arreglarlos.
Empieza por la escala o el modo de tu tema. Las escalas menores, mayores, disminuidas o de tonos enteros dan cada una un color distinto, y los acordes de debajo marcan el ambiente por el que se mueve el arpegio.
Mantén sencilla la primera versión, por ejemplo una secuencia de tres notas, y ve añadiendo complejidad paso a paso con más notas o variaciones rítmicas. Los patrones sencillos suelen ser los más hipnóticos, porque quien escucha puede engancharse a ellos. Luego juega con el ritmo:
Las formas de onda clásicas como sierra, cuadrada y pulso son el punto de partida habitual; los sintes analógicos y sus emulaciones dan un tono cálido y rico. La síntesis FM produce sonidos brillantes y complejos que atraviesan la mezcla, y los sintes wavetable como Serum y Massive te permiten recorrer distintas formas de onda y ofrecen muchas opciones de modulación.
El movimiento viene de la modulación. Un LFO sobre el cutoff del filtro crea un efecto pulsante que suma al ritmo, y abrir despacio el cutoff a lo largo de una frase larga hace que la línea se sienta viva. Automatizar la resonancia del filtro, la afinación o los macros del sinte tiene un efecto parecido. Adapta el timbre al ambiente: brillante y cortante, profundo y con sub, o soñador.
Las capas dan profundidad a un arpegio. Dobla la línea una octava más abajo para darle base, o añade una versión armonizada una tercera o una quinta por encima. Combinar un sonido brillante y afilado con un pad cálido por debajo llena el espectro.
Los efectos hacen el resto:
Automatiza el cutoff del filtro, la mezcla de la reverb y el feedback del delay a lo largo del tema para que la línea siga evolucionando en lugar de repetirse de forma estática.
Decide qué papel tiene el arpegio en cada sección. En la intro puede ser un elemento atmosférico, suave y filtrado. En el build-up puedes meter capas de arpegio extra una tras otra, con barridos de filtro y subidas de volumen que marcan las transiciones. En el clímax el arpegio puede ocupar el centro del escenario y llevar la energía. Quitar los efectos justo antes de una transición hace que su vuelta pegue más fuerte.
Ten en cuenta el equilibrio. El bombo y el bajo siguen siendo la base, así que dale al arpegio su propio rango de frecuencias con la ecualización: las líneas agudas atraviesan, las más graves aportan calidez, pero ninguna debería competir con el bajo. Una línea secundaria que complemente o contraste con el ritmo principal puede sumar interés, y los arpegios que se entrelazan en contrapunto alrededor de una melodía principal apoyan a ambas sin que ninguna quede enterrada.
Sobre todo, deja que los cambios ocurran despacio. El efecto hipnótico viene de la repetición con pequeñas variaciones, no de ideas nuevas constantes.